miércoles, 20 de enero de 2010

Visita a la fundación Carlos de Amberes

El pasado día 15 de enero visitamos la fundación Carlos de Amberes, que presenta una exposición, con piezas procedentes de museos de toda Europa, como el Rijksmuseum, el Museo de Bellas Artes de Bruselas, el Museo Nacional del Prado, Patrimonio Nacional o el Museo del Louvre, con el título: “Tiempo de Paces. La Pax Hispánica y la Tregua de los Doce Años”.

La historia de esta institución sin ánimo de lucro se remonta al año 1594, cuando Carlos de Amberes, cedió una serie de inmuebles para que a su muerte sirvieran de albergue y hospedaje a los pobres y peregrinos procedentes de las Diecisiete Provincias de los Países Bajos que visitaban la Villa de Madrid.

La creación del Hospital de San Andrés de los Flamencos coincidió con el nacimiento de otras instituciones de caridad privadas especialmente destinadas a miembros de una misma nacionalidad, corporación o gremio. Aunque ha cambiado de edificio con el tiempo, y a pesar de estar a punto de desaparecer en las desamortizaciones de 1798 (en 1848 la iglesia de San Andrés, centro de la institución, fue derruida)

En 1877 la Princesa de Asturias inauguró una nueva Iglesia y Hospital en la calle Claudio Coello, lugar donde se encuentra desde entonces la sede de la Fundación Carlos de Amberes.

La exposición, que hace homenaje al corto periodo de tiempo en el que se consiguió mantener la paz (como representa el cuadro de la entrada, en el que se representa a Venus apoyándose en Minerva), tras unos grandes esfuerzos anteriores, se ha dividido en 3 partes:

I. LA REVUELTA DE LOS PAÍSES BAJOS (1559-1597)

En esta parte podremos encontrar grabados, que retratan a "la bestia de España", representando a los españoles como cerdos, y al temido duque de Alba.

Cuadros como la furia española, que describe el saqueo de Amberes muestran la crudeza del conflicto, y, además, la dificultad de otorgar la paga a la soldadesca.

Felipe III con Alejandro Farnesio son representados en otro cuadro, en un gesto conciliador, señalando la búsqueda de la deseada paz. Pero aún se le muestra con tiranía, herejía, en definitiva, discordia. Las uniones de Arrás y de Utrech, agrupando a las provincias del sur y del norte, no es un síntoma de reconciliciación, sino todo lo contrario.

Por último, se muestran los sitios de Wachtendock y de Ostende, y grabados en los que se muestra al general Spínola sacándose una espinita (en un juego de palabras con el nombre italiano, representando las graves molestias que ocasionaban los holandeses)


II. LA PAX HISPANICA EN EL CONTEXTO EUROPEO (1598-1617)

Basada en la búsqueda de la paz con Francia, es evidente la voluntad de paz. Aunque hay algunos cuadros en los que aún hay conflicto, como en el que representa el hundimiento de los barcos españoles en Gibraltar, se intenta "internacionalizar" el mar, como muestran algunos de los manuscritos.

La paz con Francia queda reprensentada perfectamente con el intercambio de princesas entre las cortes de España y Francia, de van der Meulen, cuadro que representa el intercambio de esposas entre Francia y España. Aunque aún se vislumbra competitividad, como por ejemplo en los pabellones, la atmósfera del cuadro es mucho más sosegada que la de los cuadros anteriores. El protocolario procedimiento muestra síntomas de armonía, aunque, eso sí, siguen apareciendo formaciones militares en la lejanía.

La representación de las religiones en el anónimo Cucina opiniorum no deja de ser interesante e incluso caricaturesca. Las principales religiones del occidente cristiano quedan representadas mediante ciertos tópicos, Calvino es mostrado con cordero y naranjas, los católicos con gatos y leche (y se protegen de las naranjas), Lutero es representado con un laúd, metáfora de que sólo él comprende sus notas, y, por último, los anabaptistas salen en el borde, mostrando así su neutralidad y su política de quedarse al margen.



III. LA TREGUA DE LOS DOCE AÑOS (1609-1621)

Por último llega la deseada paz. Aunque en algunos grabados se sigue mostrando desconfianza (los españoles aparecen con la cola de escorpión), la dinámica general es mucho más armónica. Irreconocibles estos cuadros con los del principio de la exposición, destaca la Alegoría de la Tregua de 1609 entre los Países Bajos del sur y del norte, de van den Venne, y que es el símbolo de la exposición. Sin embargo, esta paz será efímera, pues ya en algunos grabados volvemos a ver cómo se vuelve al conflicto bélico.

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